StartUp Weekend Burgos – Una experiencia

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Foto: Entrega del premio al Fast Track del SEK Lab al mejor proyecto de EdTech del #SWBurgos

En StartUp León apostamos por la innovación, el emprendimiento y las experiencias de primera mano. Por eso enviamos a nuestra colaboradora Júlia este fin de semana a la StartUp Weekend de Burgos, para que nos contase qué es un StartUp Weekend y lo que se vive allí.
(jdg) ¿Alguna vez te has planteado trabajar para ti? ¿Alguna vez has dicho: pero si eso está chupado? ¿Alguna vez se te ha ocurrido alguna idea que era LA idea ganadora? Pues te diré que si alguna vez se te ha pasado solo alguna de estas cosas por la cabeza, ya estás tardando en abrir la agenda para apuntarte al siguiente finde del emprendimiento.

Powered by (potenciado por) el omnipresente Google, todos los StartUp Weekends son iguales, wherever you go (a donde quiera que vayas). De eso se encarga la figura del facilitador. En nuestro caso, Álvaro Varona, profesor de mi máster, quien nos convenció de ir y encima nos dio un tour por Aranda for free (por gratis) antes de ir al evento.

Los StartUp Weekend empiezan los viernes a las seis o’clock (en punto). En Aranda me habían convencido de que presentase una idea. Era simple: “Mucha gente no entiende los periódicos porque tienen problemas de comprensión escrita. Vamos a hacer un medio con noticias escritas con las reglas de escritura fácil.” Álvaro me convenció de que no la dejase en el tintero. From lost to the river (de perdidos al río) presenté y mi idea salió adelante.

Segundo reto: formar equipo. ¿Intuición o razón? Es difícil montar un equipo en poco rato. La ventaja es saber que si alguien está suficientemente loco como para ir a un StartUp Weekend, lo más probable es que vaya a aportar. Así que a sumar gente y a sumar valor. Valor para unirte a alguien y valor para aceptarlo. Es un paso que decidirá las siguientes 51 horas que tienes por delante. Diez de la noche: Fin de la cena de contratación, primeros drafts y brainstormings y a la cama.

Sábado: empiezan las rondas con mentores, profesionales de distintas áreas que a los que se les presenta el proyecto y luego asesoran individualmente a los equipos. Sí, si cualquier cosa no la tienes clara te la girarán y te harán dar varias vueltas de campana. Tú solo cruza los dedos de que aterrices de pie y no te tumben. Entre presentación y presentación hay que ir sacando la idea adelante con el equipo: brainstormings, búsquedas de información, momentos de concentración máxima y silencio… que suelen verse interrumpidos por los mentores que se acercan a tu mesa para desatar de nuevo el chaos.

Recta final: el domingo. Con la presentación en mente, los equipos empiezan a currar para dar lo mejor de sí mismos en cinco minutos. Última ronda de mentores por la mañana, a acabar la presentación y a practicar. Con espejo, hablando solo, grabándonos con los móviles. Cualquier cosa para alcanzar la gloria en 5 minutos de escenario. Los nervios empiezan a sentirse a flor de piel, los relojes corren demasiado rápido.

Seis de la tarde del domingo: Ya han pasado 48 horas desde que empezó el tinglao y te planteas por primera vez en todo el fin de semana ¿y qué hago yo aquí? Lo que empezó con una exposición de idea, como un mero juego, se ha convertido en cosa muy seria y empiezas a dudar de todo: Pero miras atrás y ves a tus compañeros, miras adelante y ves a los mentores y al profe que te trajo (pasando por Aranda) y dices “la meta es el camino, a por ello”.

Qué curioso es que tanto trabajo se pueda concentrar en tan solo 5 minutos. Uno tras uno van pasando los candidatos y finalmente el jurado se retira a debatir. Suerte tuvimos de que estuviese de invitada Montse Burgos, una coach que nos mantuvo entretenidos soltando nervios hasta que volvió el jurado. Y fue un momento muy serio: evaluaciones y premios. Algunos ya se olían en las presentaciones, otros son reñidos. Lo curioso es ver cómo han evolucionado las ideas desde el viernes. 48 horas, 54 para cuando se acaba el evento y lo que era mero aire, ha adquirido estado sólido y palpable.

Y repito, la meta es el camino ganes premio o no, este fin de semana tiene su recompensa en forma de experiencia. Hemos pasado de la era de “cuando acabes la carrera haz unos años en consultoría que vas a aprender mucho” a “cuando acabes la carrera haz unos años de montar tu propia empresa que vas a aprender mucho”. Parece que a día de hoy si no eres emprendedor, no eres nadie. Pues quizás no es tan malo subirte a la ola para ver si esta vaina es para ti.

Más información sobre cómo transcurrió la StartUp Weekend de Burgos en la tenéis en Twitter.

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